martes, 5 de agosto de 2014

Notas de música destilada se suicidan en los pozos del alma,
Se aglomeran gotas de melodías tediosas
que van creando ramajes de pesadez y desesperanza.

Fluye la conciencia con pasos del ciego tropezante,
dibujando el bosquejo diluido de un mañana vórtico, gravitado y omnipotente.
Dantesca fiera devoradora de sueños,
olvido quedo del apocalipsis itinerante de tus lastimeras derrotas.

Tu acobardado diapasón de sentimientos se aletarga
oscuro de presente en horizonte temporal,
parapléjicos tus intento de no ser engullido por el infierno que has creado;
a tu alrededor van cayendo universos en ensordecedor lamento,
mientras te aferras a la única divinidad que tienes.

Mendigo
Exiliado
Maldito mapa cartografiado de esperanza,
Sonámbulo idiotizado de conciencia colectiva,
Tu creencia no es mas que mierda
En trozos de papel.


MONOGRAFÍA DE SILENCIO



I

Hormiga sonámbula,
he usado tu imagen de embriaguez para
cartografiar el cielo y el infierno.

Regresas del desierto y el océano
empapada con tinta.
Destilando ramajes de penumbra y tiniebla
goteando recuerdo y angustia,
salpicando estas hojas de papel.

El hormiguero olvidó tu canto,
la línea perdió tus pasos
y aún así te encuentro de regreso
como sugiriendo un retorno,
un intento de volver.

Pero volver es el grito de valientes,
y te veo escondida entre mis dedos       
y mi piel.







II

Debes figurarte que te recuerdo,
como si armarte de la nada
fuese razón suficiente para poseerte.

Pero no te he asido a mí
con mis manos,
te sigo cartografiando,
no por lo que viene contigo
sino por lo que dejas aquí.

Debes argumentarte que no te fuiste,
que solo dormías,
como si el aliento se escapara por cualquier motivo.
Como si la extrañeza fuese obligatoria,
como si cuando no estás
faltaran los suspiros
y me sobrara la penumbra.








III

Me obligo a repetirte en mis sentidos
porque el que guía, no ha terminado.
Como si olvidarte y recordarte
fuesen inhalaciones y exhalaciones
del mismo suspiro.

No me ha hecho falta el aire,
pero me asfixio de extrañeza
como indagando de dónde respirar,
como olvidando cada latido en el que tú no estás.

No me coinciden los avisos ni reclamos,
no te has ido
y no estás.
Ignorancia eterna,
sugerencia mutua de olvido obligatorio.

Y te vas enramando,
escalereando las líneas
paso a paso…
espacio a espacio…
como si este fuera tuyo.
Como siempre.








IV

Semibosquejado en las paredes durante tu ausencia
como la luz y la sombra trazando un dibujo incompleto:
así te matizas en el alma.

No porque no estés te extraño,
es por lo que llevas contigo que padezco.
Y vuelves  sin ninguna previsión
a quitarme el sueño,
alucinando tu regreso.
Y te quedas.

Llamándome a través de un espejo
limpio de desigualdades, como trasnochado,
sin comprensión ni creencia… te trasluces en mí
adivinándome cada suspiro.

He crecido en ti
como crecen las montañas,
telúrica y convulsa.
Me he carbonizado los pasados y recuerdos
y de las cenizas voy armándome reinventada.

Te me has quedado atrás como el reflejo del que huye,
espiando los atardeceres 
y las huellas del mismo caminante que se aleja.

Solitario es el abandono de tus sombras,
tu silencio,
ese vacío avasallante.
Ese túnel sin retorno,
tu vórtice de ausencia perfecto…
            donde no existo,
constantemente
me va anocheciendo las distancias.






V

No me obligo a reencontrarte
ni siquiera entre los recovecos del alma
porque por ahí te encuentras aunque
estés perdida.
Forcejeando como siempre
entre la oscuridad con los trazos del ciego que te vislumbra…

Hormiga,
hormiga de hormiguero infinito,
escarbas en la mente y en los dedos
laberintos para dejar escapar los sueños.

Vas filtrando coincidencias
como quien filtra desechos y crudezas.
Vas ocasionando vórtices,
engulles todo lo que encuentras
y lo desmaterializas por moléculas
para reconstruir una realidad
maltrecha e incoherente.

Me circuncidas la fe
en las gotas de la conciencia,
como si el preámbulo de la creación
fuese el pecado…
y pecas.







VI

Ya que estás hoy, puedo contarte
que el día de gota en gota fue silencio,
ni siquiera el hablar con la nada era audible.

No habían aquí sollozos,
mucho menos llanto.
El amor entumecido desde hace mucho
dejó de cantarte.

Pero estas aquí
y ¿cómo  decirte que hay tanto que decir
si ya no recuerdo cómo se hilaban
estas ataduras tuyas de palabras,
nudos de letras que te asían a mi sangre
por cada rincón de mis venas?

Tomo conciencia de cómo me vas coincidiendo
en el recuerdo
como ese alado viento que sopla por las noches
que se lleva el pensamiento y que te congela
a veces                                  el alma.

Nada en ti ha sido cierto,
nada en ti ha sido.

Y en mí siempre todo
Justificándote
Justificándome





Como en las veces en que me has hecho falta.








VII

¿Qué lenguaje es este
que generas como epicentro
de tantas imágenes?
Si cada vez que escucho un verso que traspasa el alma
recuerdo tu mirada,
intangible tesoro que me pertenece:
mío solamente.

Lanzo en suspiros las letras para ver
si te persiguen como a mí tu recuerdo,
mientras inexistentes caricias
se dibujan en los resquicios de mi cuerpo.

Eres antimateria para esta materia inerte,
interdimensional y sonámbula.
Confuso boceto,
prohibido caos para esta realidad monótona.

Inacabable es este espíritu que animas,
que conduces y que despiertas desde tan lejos.

Rimas parsimoniadas
deslizan tus ataduras sobre mis venas,
y el coloquio de mis sueños
se constriñe a tu querencia.

¿Qué tan toscas las memorias de este canto?
Melancolías metamorfoseadas,
quimeras.

Dueño absoluto eres de tal anomalía,
infructuoso te jactas de más
cuando ya este universo es tuyo.

Vas cayendo presa de esta red constelada
de estrellas concebidas en tu cama,
tú eres el hipocentro de este firmamento
al que le van naciendo palabras.









VIII

El hormiguero en caos
no puede estructurar palabras
sin importar cuánto se busquen
las hormigas han enloquecido.

Histéricas gritan
mientras se unen formando
Jerigonzas,
Jitanjánforas,
Perogrullando,
Balbuceando
                        Tartamudeando
                                               como los segundos.

El hormiguero furioso
enmudece
Su silencio irrita las entrañas donde nace el desorden.
                        Figurada entropía cósmica,
vórtice de un horizonte temporal
__ese mutismo tuyo tan absoluto  
e interminable__

En este inacabable contorno
nunca te has desdibujado,
te has ido multiplicando
hasta no existir perímetro donde
no existas.

Las hormigas deambulan
entre los paralelos de esta esfera absurda,
líneas de vacío entorno
tan lleno de tus ojos
y tan sumido en desesperación.

NO HAY LLANURA
            DONDE NO HABITE        
                        EL LLANTO.
YA NO HAY OCÉANO
            AL QUE NO LE BROTEN
                        PALABRAS.
                                               
                                                                               Antología Apastiana 
                                                                             "Silencios Suspensivos"
                                   

jueves, 26 de septiembre de 2013



¿Qué lenguaje es este
que generas como epicentro
de tantas imágenes?
Si cada vez que escucho un verso
que traspasa el alma,
recuerdo tu mirada,
intangible tesoro que me pertenece
a mi solamente.

Lanzo en suspiros las letras para ver
si te persiguen como a mi tu recuerdo,
mientras inexistentes caricias
se dibujan en los resquicios de mi cuerpo.

Eres antimateria para esta materia inerte,
interdimensional y sonámbula.
confuso boceto,
prohibido caos para esta realidad monótona.

Inacabable es este espíritu que animas,
que conduces y que despiertas
desde tan lejos.
Rimas parsimoniadas
deslizan tus ataduras sobre mis venas
y el coloquio de mis sueños
se constriñe a tu querencia.

¿Qué tan toscas las memorias de este canto?
Melancolías metamorfoseadas en quimeras.

Dueño absoluto eres de tal anomalía,
infructuoso te jactas de más
cuando ya este universo es tuyo.
Vas cayendo presa de esta red constelada
de estrellas concebidas en tu cama,
tú eres el hipocentro de este firmamento
al que le van naciendo palabras.